Blog de Nityananda

El segundo propósito y la fuerza del amor II

Seguimos hablando de nuestro segundo propósito, y su relación con la fuerza del amor.
Recordad… nuestro segundo propósito genuino es crecer, evolucionar, transformarnos. Es nuestra responsabilidad, por eso y para eso estamos en esta vida. Y decíamos ayer que el amor es la base de este proceso de transformación. Ayer comencé a redefinir amor como fuerza del universo, y como fuerza esencial en este propósito. Hoy, más reflexiones…
El amor trasciende el límite de nuestros cuerpos. Porque, ¿dónde está la frontera de nuestro cuerpo? En lo fenoménico, está en nuestra piel; en lo sutil, está hasta donde llega la combustión -nuestras fuerzas como el electromagnetismo, nuestra aura; En el amor, no hay limitación de tiempo ni espacio, no hay frontera. De hecho, el amor produce la traslación inmediata a cualquier espacio-tiempo. El amor ES, sin tiempo, sin espacio, se desarrolla hacia lo presente, hacia lo lejano, hacia lo pasado y lo futuro. Si os acercáis a la fuerza del amor, pero no habéis evolucionado hasta desvelar su arcano, entonces el amor altera la percepción del tiempo (cuando estáis enamorados, el tiempo deja de existir, lo habéis experimentado todos). Y…cuando llegáis a desvelar el arcano del amor como fuerza, entonces rompéis el tiempo y también el espacio. Algún día, no muy lejano -algunos lo veréis-, la física mostrará, como ya hace embrionariamente la física cuántica, que el Amor se mueve más rápidamente que la luz, y será el arcano que nos conectará con otros mundos y otros universos.
El amor es una fuerza fundamental en nuestra posibilidad evolutiva. La perseguimos desde hace tiempo, pero, pobres humanitos, la confundimos con el placer, o con el apego. Sin embargo, independientemente de que lo percibamos o no, estamos interactuando con él todo el tiempo. Como hablábamos en el SatSang de esta tarde, influimos en toda la humanidad, y en todo lo que nos rodea haciendo nuestro trabajo de yoga, de consciencia, de amor… porque el ser humano es vehículo del amor, si así decide serlo.
Y cuando conectamos con esta fuerza, se convierte en un motor de profundización en el estado de consciencia, de evolución en nuestro viaje de consciencia. A medida que avanzamos en la fuerza del amor, los destellos de la mente (gamma) son mayores, percibimos y relacionamos lo que es perceptible por nuestros sentidos y también lo que no lo es, nos enamoramos del mundo, soltamos nuestro ego y nos acercamos a nuestro ser; y aumentamos nuestra capacidad de redención, dependiendo de los rastros que hemos dejado en el prana colectivo a través del amor.
El ser humano se ha acercado al amor a través del arte, y a través de la relación mistérica entre dos personas. Al crear arte, o al enamorarnos, producimos proteínas distintas, surgen memorias diferentes a las habituales; desde ellas, podemos evolucionar y desarrollar más en nosotros la fuerza del amor.
Porque el amor crece cuando se da: es la capacidad de desprendimiento de nuestra propia energía, de que se funda con la energía de los demás… Y en este ofrecimiento se produce un reemplazo energético que genera un impulso de profundización en nuestra consciencia, y nos hace crecer.
Por eso Jesús de Nazareth marca un antes y un después en la evolución humana: Trajo un mensaje revolucionario, trascendiendo a la lógica supervivencial del ojo por ojo. “Amaos los unos a los otros como yo os he amado”. Jesús abre el arcano del amor. Y no hemos avanzado mucho desde entonces…


Mañana, sadhakas, continuamos todavía en este propósito, y, entendiendo ya la fuerza que lo gobierna, cristalizaremos lo que significa transformarnos y evolucionar.

Buenas noches, queridos Sadhakas
Reflexiones del maestro