Blog de Nityananda

Viajando II

(Continuación de la reflexión de ayer)

Hemos descubierto por qué el mudra Hasta Netra (cuando cubrimos la cuenca de los ojos con las palmas de las manos) tiene el poder de transformación que sentís cada vez que lo hacéis al final de la Sadhana. Hemos descubierto el poder de la auto-imposición de manos, la reutilización de la energía generada en la Sadhana… y, sobre todo, hemos descubierto la fuerza mandálica de nuestros ojos, de nuestra mirada, que se refleja en el espejo de nuestras manos y nos lleva a un viaje de luz interior.
Hemos hablado del sentido que tiene la vida como individuo cuando, al mismo tiempo, somos todo… y nos hemos zambullido en la preciosa analogía de la gota y del océano.
Hemos descubierto que estamos conectados a tierra, aunque estemos en un piso… todo lo material es conductor de la energía telúrica. Aunque siempre es bueno acortar el circuito de vez en cuando, y pasear descalzo por un campo de hierba húmeda o por una playa.
Hemos aprendido en profundidad por qué y cómo el pranayama, la geometría del oxígeno, y en particular la articulación de esta geometría desde la apnea impacta y transforma cada una de nuestras 30 mil millones de células en sus mecanismos mitocondriales de combustión de oxígeno, de la inspiración de sus mensajeros, y como consecuencia de la generación y plegado de proteínas que transforman nuestra realidad orgánica y también astral, limpiando mente, memorias, purificando nuestro funcionamiento.
Hemos hablado, por centésima vez, de la necesidad de evolucionar de nuestros mecanismos supervivenciales, reactivos, primarios (juicio rápido, atención a lo negativo, magnificación de lo negativo, reacción de ira, miedo, queja) a otros que sólo se producen desde la consciencia (observación sin juicio, ver toda la realidad, tal como es, desapego, agradecimiento…). Hemos aprendido que, hasta los antropólogos, determinan el grado avanzado de “civilización” de nuestros ancestros cuando encuentran, entre los restos óseos de varios individuos, un hueso fracturado Y CURADO. Cuando un grupo humano no deja atrás a quien no puede andar… ha empezado la transformación del mecanismo supervivencial al altruista, de visión más amplia y trascedente, sin un retorno supervivencial inmediato, pero de un retorno evolutivo incuestionable.
Hemos escuchado a unos niños conversando, y aprendiendo de ellos que el teléfono de “Dios” es la muerte. La vida, y la muerte, como momentos de materialización máxima de la fuerza del amor, en sus dos fuerzas armónicas, la creación y la destrucción para la creación -es decir, la transformación.
Hemos aprendido cómo el equilibrio, igual que la respiración, trasciende a nuestra voluntad intelectiva y, desde su vinculación con el sistema nervioso autónomo, nos permite usarlos como palancas de transformación hasta lugares que nuestro intelecto no sueña llegar.
Hemos desvelado en profundidad los entresijos neurobiológicos y fisiológicos de ese punto sutil en lo alto de las fosas nasales, donde el oxígeno saluda por vez primera a nuestro cerebro, a través de conexiones creadas con nuestra corteza y nuestro sistema límbico desde el principio de los tiempos.
Hemos, también entendido, casi desde un punto de vista de la física tradicional, qué es el aura, si se puede observar, y si lo que significa se puede modificar desde el yoga. Sí, sí, y sí…
Hemos puesto luz sobre el Karma, un día desvelando qué podemos hacer para que las cosas indeseadas no “se repitan” – cómo podemos transformar, desde la evolución de la consciencia individual, toda la consciencia colectiva; cómo desde el impulso de lo dhármico redimimos lo kármico. Y otro día, descubriendo cómo la redención de lo kármico nos lleva al equilibrio, a “sentir que las cosas se colocan, están bien, en equilibrio”.
Hemos descubierto la responsabilidad que todos tenemos de estar bien. Que podemos salirnos de estereotipos, patrones, hábitos conductuales y emocionales formados en nuestra aurora evolutiva, y desarrollarlos desde la consciencia. No, la tristeza no es inevitable. Es una reacción, está solo en nuestra mente, es victimista. No hay tristeza, hay más o menos Ananda, es un continuo. Y la tristeza es siempre apego, y el apego es un ancla silenciosa e implacable… y nos hace querer que la realidad no sea lo que es y vivir en una que no existe sino en nuestra mente.
Y, en este contexto de la tristeza, hemos desvelado las Kleshas, las barreras para nuestra evolución, las fuentes de toda aflicción humana, todas hijas de la ignorancia, de no ver la realidad tal como es. Avidya, Asmita, Ragah, Dvesah y Abinivesah… Algún día quizá volvamos a ellas desde vuestra energía.
Y hoy, finalmente, hemos hablado de cosas fascinantes como si la tecnología 5G influye en nuestro campo energético, o a qué me refiero cuando, al final de la Sadhana digo que “en muchas formas estoy dentro de vosotros”. Precioso.
Nos quedan todavía algunas de vuestras preguntas pendientes, como… ¿que es eso del mantra silencioso?, el trabajo en los puntos Marma, o LOS 8 PILARES DEL YOGA, para lo que os he invitado a un Satsang monográfico sobre “EL CAMINO DEL YOGA” este domingo 5 de 10 a 12:30.

… Y todo esto ha tenido lugar en dos semanas. Imaginad lo que ocurre cuando, cada día, cada momento, estáis en consciencia y en evolución, cuando, a través de una conexión mistérica con vuestro Ser, cada unidad de tiempo cronológico se dobla y se multiplica, como nos ocurre en los sueños…

Todo esto ES vuestra energía, SON vuestras preguntas, ES vuestro camino de evolución.
¡Qué privilegio viajar con vosotros!
Reflexiones del maestro