Blog de Nityananda

El cuarto nacimiento

Por mucho que prefiramos ignorarlo mirando hacia otro lado, por más que lo ocultemos bajo capas de plástico que a su vez destruyen más vida en nuestro mundo, por mucho que escondamos los campos de crianza y muerte lejos de nuestros ojos, de nuestro olfato y de nuestra sensibilidad … por más que los troceemos, procesemos, desfiguremos, o presentemos bajo mil adornos y colores diferentes, la vida grita su verdad y permanece evidente el hecho incuestionable de que comemos seres, animales, vegetales (y minerales) que fueron vivos y que matamos -o tomamos sus cadáveres ya muertos- para tomar su vida.
Llegará -ya ha llegado para algunos- el momento en el que se produzca un cuarto nacimiento del ser humano, más allá del tercer nacimiento -el nacimiento de tierra, el de la carne- en el que el mito de la ingestión sagrada y sin residuos se despierte y surja de las mitocondrias.
Mientras tanto, y para despertar y permitir despegar al mito, es responsabilidad del ser humano en evolución reflexionar sobre el carácter del combustible que nutre sus cuerpos: Tomamos la vida de otros seres para hacerla nuestra. Repítelo otra vez para ti mismo: Tomo la vida de otros seres para darme vida. Estamos transfiriendo sustancias, energía, tan esenciales para la continuación de la vida propia como para la valoración del sacrificio activo o pasivo de la vida del otro.
El mero hecho de tener presente esta reflexión cuando vamos a comer, el ejercicio de consciencia y de agradecimiento infinito que debemos expresar por esta transferencia de vida a nuestra vida, ES nuestro camino evolutivo.
Sólo desde la alimentación reflexiva y plenamente consciente, como un acto de comunión con la vida ingerida, conducirá a un acuerdo bioquímico hacia una vida superior, liberando una de las 7 anclas supervivenciales -la gula-, propia de sociedades depredadoras formadas por individuos que no sienten reparo en exhibir la carne innecesaria, en sus cuerpos, de los muertos.

Reflexiones del maestro