Blog de Nityananda

El segundo propósito y la fuerza del amor I

El segundo propósito genuino del ser humano es evolucionar, trascender.
Así como el bienestar es el resultado de un equilibrio en el plano de tierra en su tangente con el plano de aire… en el plano de aire buscamos trascender y evolucionar. Ambos planos se alimentan -o se destruyen- mutuamente. El equilibrio físico posibilita el avance en el plano sutil. El equilibrio en el plano sutil transforma también nuestro físico.
Y la fuerza matriz de toda evolución, de toda trascendencia en el plano sutil, es el Amor, es la fuerza del Amor. Para trascender, para evolucionar, hay que hablar de la fuerza del amor, de lo que ya escribí algunas líneas en las reflexiones de agosto.

El AMOR es siempre con mayúsculas no es solo entre hombre y mujer. Las 4 fuerzas físicas fenoménicas -gravedad, electromagnetismo, fuerza nuclear fuerte, fuerza nuclear débil- no son sino manifestaciones en el plano de tierra de la fuerza del amor. En las cuatro, hay un elemento incuestionable de atracción. La ciencia sabe medir estas fuerzas, pero no sabe de dónde vienen. Los avances en física cuántica sí que lo comienzan a explicar… y a su luz se desvela la presencia de la fuerza del amor, en todas ellas.
El amor, además, une el plano de tierra con el pránico, como descubriremos en el SatSang del próximo domingo. Es una fuerza que ya está ahí, que permite la relación entre partículas entre micro y macro universos.
Las fuerzas físicas forman sistemas más complejos, la gravedad sistemas solares, la electromagnética átomos, que a su vez forman estructuras más complejas. Igualmente, el amor forma infinitos caminos a alta velocidad, rutas, formas de relación, conexiones. Esto ocurre también en el plano celular, cuando el mensajero recorre miles de caminos antes de expresarse en una proteína, o en el plano cuántico con la relación entre dos electrones en esquinas opuestas del universo. La fuerza del amor explica la física cuántica (la realidad es modificada por el observador), y sin amor este universo no existiría, igual que sin electromagnetismo o sin cualquiera de las 4 fuerzas.

El amor une y orquesta las otras dos fuerzas astrales, que producen vida. El dharma y el karma, la creación y la destrucción, la semilla y la flor, la vida y la muerte… Releedlo: ¡El amor une la vida y la muerte!… El amor es la fuerza que nos hace crecer y evolucionar. Como ya he desvelado antes, Eros y Tánatos es lo mismo. La muerte es una manifestación de la vida. Estamos naciendo constantemente.
El amor no es un arcano, es una fuerza: El arcano es la posibilidad de descubrir el amor, el acceso al amor -una posibilidad guardada en el arca de la alianza, en el arca que es cada una de nuestras células.
La aceleración de nuestros ritmos incrementa nuestra capacidad perceptiva en lo poético y astral, la capacidad de acercarse a percibir la fuerza del amor. Cuando lo incorporamos en nuestro viaje, el amor activa las memorias para evolucionar el estado hacia la percepción del ser. El ser humano no genera amor; se abre a la percepción de esa fuerza y eso le hace capaz de transformar al mundo. Cuando llegas a ese estado de consciencia, te ríes de tus miedos y obsesiones, y abres paso a nuevas memorias… En la misma línea de lo que hablábamos en el SatSang de hoy, la capacidad de percepción del amor libera una fuerza redentora… pero nunca de uno mismo.

Mañana seguimos hablando del segundo propósito, y del amor.

Buenas noches, Sadhakas
Reflexiones del maestro