Blog de Nityananda

Respondiendo a Eva

He cumplido mi promesa. Ahora tenéis la base para reflexionar y EXPERIMENTAR sobre las 5 kleshas, origen de toda aflicción, y principales barreras para vuestro crecimiento. Estas kleshas son el mayor obstáculo para vuestra evolución Yámica y Niyámica. Poned todo vuestro foco no solo y tanto en entender intelectivamente, sino sobre todo en vivirlas en la práctica, a través de los Yamas y Niyamas. Si os zambullís en ellas os surgirán muchas preguntas. Experimentad. Preguntad. Preguntaos.
Por ejemplo… nuestra compañera y viajera Eva, reflexionando hoy en NITYANANDA COMPARTE sobre Abhinivesah, ha planteado una interesante pregunta: “Si ya conocemos la muerte como ese bebe y sabemos lo que es… ¿por qué le tenemos miedo? ¿(Es) porque regresamos ciegos sobre muchos apegos?”

La pregunta es formidable, y toca el corazón del conocimiento de esta klesha.
Mirad: Ya dije hace tiempo en un SatSang que, sólo desvelando nuestro Ser, el Ser evolucionamos. No lo vemos desde la no-consciencia (una piedra no “ve” su ser) pero está ahí, en ambos. No verlo no implica que no está, como tantas otras cosas que no vemos en este y en otros universos. También dije que todo ES Ser, pero se manifiesta de formas diferentes, y en distintos niveles de consciencia; todo está alimentado por la misma energía, y cada una de estas manifestaciones de la energía única, cada estado visible que emerge del ser uno, cumple su propósito desde una consciencia reducida.
Y dije también que tenemos el mismo propósito, “VIDA”, “EVOLUCIÓN”, aunque se manifiesta de forma diferente en cada uno. Cada modalidad de manifestación de Ser encuentra y desvela su camino.
Pero el ser humano tiene, además, la capacidad de desarrollar una consciencia ampliada. Al evolucionar podemos observar cómo somos seres humanos, a la vez ser seres humanos, y al mismo tiempo acceder al origen de la energía, al conocimiento de la humanidad – el Ser todo. Y Este viaje es un proceso evolutivo. Cada modalidad de manifestación de Ser encuentra y desvela su camino, y avanza tanto más cuanto más avanza su estado de consciencia.

Con todo lo dicho, que ya fue dicho muchas veces, ya barruntáis la respuesta a la pregunta de Eva:
La fuerza de la vida es lo que es porque de forma inherente se perpetúa. La energía no se destruye. La vida es vida porque esa misma fuerza tiende a perpetuarse. Y aquí está el quid: Tratamos de perpetuar la vida que conocemos, la vida de la que somos conscientes. Cuando nacemos y tomamos consciencia del mundo físico, se reconoce la vida en el plano físico, y se trata de preservar y perpetuar la vida en el plano físico. Si no hay evolución de consciencia, y la mantenemos como la que tiene el bebé al nacer, siempre pretenderemos perpetuar la vida en el plano físico. La fuerza de la vida está ahí, y se manifiesta en el intento de prevalecer y de procrear, pero si sólo vemos esa realidad física, esa misma fuerza de prevalencia nos hace temer la muerte. ¿Entendéis?
Entonces, cuando evolucionamos y nos abrimos al plano sutil, entonces reconocemos la vida y la fuerza de la vida en el plano sutil, y tratamos de perpetuar la vida en ese nuevo plano. Ya no hay miedo a la “muerte física” porque somos conscientes de fuerza de vida sutil, y tratamos de perpetuar la vida sutil (evolucionando, creciendo). Ya no hay miedo a la muerte, porque sabemos, desde nuestra evolución interior, que la muerte es un tránsito de vida, y que la vida sutil prevalece e incluso crece desde nuestro trabajo evolutivo. Y, finalmente, cuando nacemos a la vida energética, reconocemos la vida energética, y tendemos a perpetuarla. Trascendemos.
En este viaje de consciencia, la fuerza de la vida nos alienta a hacerla florecer en los tres planos. Creceremos si hacemos prevalecer la vida EN LOS TRES PLANOS. Por eso, desde la consciencia, no pararemos nuestra vida física (es decir no nos suicidaremos, porque es reducir nuestra capacidad de crecimiento en el plano físico); No pararemos nuestra vida sutil (es decir, no veremos sólo Tele5, o futbol, o nos pasaremos la vida en conversaciones insustanciales, en quejas, en culpas, porque ese es un suicidio en el plano sutil); y nos zambulliremos en el viaje hacia el Ser, un viaje del que nuestra vida es sólo un capítulo.

Reflexiones del maestro