Blog de Nityananda

Satsang y pensamiento

30 MARZO 2020
Nuestro pensamiento, al que le damos tanta relevancia en nuestra sociedad, está ligado SOLO a la realidad abarcable desde los mecanismos sensoriales básicos, y la mayoría de la información que inunda nuestros pensamientos (nuestras “ideas”) no son experiencias vividas, son recogidas de otros, o son interpretaciones de la realidad.
Por ejemplo, parte de lo que leemos se graba holográficamente en el pensamiento, especialmente lo que entendemos bien, porque lo que entendemos bien se relaciona y se refuerza con hologramas y memorias ya existentes; Lo que dificulta nuestra evolución es que lo que no entendemos bien no se graba... o se graba de una forma embrionaria, seminal, que luego, solo en un momento evolutivo de la vida, en un momento gama, o en meditación, o cuando alguien nos guía hacia esa realización, o cuando un estímulo como el arte o el amor desvela esa memoria, se descubre. ¿No os ha pasado a veces, al estar en un curso de formación o atendiendo una conferencia o un Satsang, que os decís… “Esto ya lo sabía, ¡pero no sabía que lo sabía!”? … Si te lo cuentan bien, sabes que lo sabes, si lo cuentan mal, no encaja.
Y es que el pensamiento necesita tener una geografía cerebral hecha y preparada para configurar el pensamiento en ese paisaje. En la medida en la que nuestro lecho perceptivo es pequeño, tenemos pocas posibilidades de generar pensamientos más complejos. Como ya decía Heráclito, “cuando la base de conocimiento es pequeña, ignoramos muy poco”. Así que, por un lado, una buena base cultural es un sustrato nutritivo del pensamiento avanzado, pero no es suficiente. Las cosas que suceden en la realidad fenoménica están influenciadas por otras realidades que no controlamos con nuestros mecanismos sensoriales primarios.
La mayoría de las culturas basadas o centradas sobre dogmas o doctrinas han sido y son muy deterministas. Estas culturas nos hacen limitamos a sobrevivir en una situación pasiva, asumir lo que suceda, no intervenir, porque lo que ocurre está guiado por poderes superiores -luego siempre fracasaremos. Esta actitud, esta postura es anticultural, es decir, anti-cultivo del sustrato de nuestro pensamiento. La realidad, sin embargo, la estamos haciendo nosotros en gran medida, sin duda condicionadas por el plano de tierra… pero hay otras fuerzas influyendo, fuerzas físicas, y astrales, y pránicas en las que también podemos influir y de las que somos responsables. Nuestra realidad ES en tres planos, aunque no los percibimos, aunque nuestra consciencia este predominantemente centrada en el plano de tierra -en lo físico y fenoménico. En fin, que de alguna manera todavía vivimos como los romanos, quizá con un poco más de comodidad... pero queda mucho camino evolutivo.
El Sat-Sang va más allá del pensamiento, o de la mera información: Durante un Satsang, impulso y se producen intercambios en los tres planos, físico, astral y energético.
Desde el físico, a medida que aumentamos nuestra capacidad perceptiva fenoménica, aumentamos nuestra capacidad para percibir el plano de aire, el astral, y de influirlo. Y en este sentido, tener un Yama, una intención pura de evolución es un principio irrenunciable. Si lo que queremos es simplemente “saber más”, sin llevarlo a nuestra experiencia y a nuestra evolución, el saber se convierte en erudición, pero no en conocimiento -y se transforma en lastre. La curiosidad intelectual per se, sin un propósito evolutivo, es una forma de ignorancia. Viveka, el conocimiento, es para movilizar acción y experiencia o no es nada. Recordad: Lo intelectivo nos informa, pero no nos transforma. Lo intelectivo es simplemente una interpretación de la realidad.
Como ya dije en una reflexión anterior, en los Satsang trabajamos en estos tres planos, se producen alteraciones del estado de consciencia... porque si en una comunicación entre dos personas no se producen alteraciones en el estado de consciencia, no se produce nada.
Y lo peor que le puede pasar a un ser humano es que no le pase nada.

Reflexiones del maestro