Blog de Nityananda

Fronteras

Unas pequeñas partículas formadas por ácidos nucleicos (un virus) ignoran las fronteras del individuo, de la tribu, del país o del estado, o del continente… del color de la piel, del género, de cualquier otro límite creado por nuestras mentes o nuestros juicios.
¡Qué recordatorio tan poderoso de la naturaleza! ¡Con qué claridad nos muestra que somos todos UNO, una raza o, mejor, una vida humana! ¡Cómo nos hace ver que cualquier fragmentación, frontera o límite son artificiales, casi siempre hechos desde el miedo o desde mecanismos primarios de supervivencia, reactivos, fuera de la consciencia o del ser!
Y nos ayuda también a desvelar memorias de lo que ya sabemos o intuimos: que nuestro Ser no tiene fronteras tampoco. Que la sociedad humana mejora (y, en estos días, sobrevive) sólo desde la acción de cada individuo, siempre que cada uno de nosotros actuemos como si fuésemos una célula, una parte de un organismo mayor -que es lo que realmente somos.
Sólo desde la acción de cada célula, de TODAS las células con un propósito común, vive el organismo. Y sólo si la sociedad mejorada sobrevive, entonces el individuo sobrevive.
Exactamente como cualquier célula del cuerpo humano.
Mirad estos tiempos con luz en los ojos.
Sed luz para otros.

Reflexiones del maestro