Blog de Nityananda

Ruta iniciática

Ayer caminé por una ruta iniciática, con una mujer de luz y mis hijos pequeños. Trazamos con nuestros pasos geometrías escritas en un papel de amor por la cuidad de Helmantike, centro neurálgico de una estructura de dragas (meridianos energéticos sobre la superficie de la tierra, también llamadas dragones) que la conforman como un nodo de conexión telúrica.
No en vano Helmantike significa “tierra donde se conoce lo desconocido”. Fue ya desde la edad de hierro un centro de saber, alcanzando su cenit a partir del siglo XII, y como cualquier historiador o lingüista sabe, el lugar donde existió uno de los tres centros primordiales de saber de los primeros tiempos universitarios; o la primera mujer universitaria del mundo, y la primera mujer profesora de universidad; o donde se fraguó la primera gramática de un idioma casi universal, donde varios visionarios se inspiraron en el conocimiento para redescubrir nuevos mundos, o donde se define y ajusta el calendario que se acuerda en el concilio de Trento y que hoy es el calendario universal - el calendario Gregoriano.
Hemos vibrado con sus piedras de oro, y dejado en ellas nuestra impronta … y sus piedras y sus lito-hologramas de dragones, sapos, calaveras y pecados nos han transmitido el saber de los tiempos. Al andar, se están produciendo chispas en nuestro sacro, en nuestra boca, en nuestra cueva craneal, más allá del mero movimiento motor. Dejamos, en cada huella, como ya lo hicieron peregrinos hace miles de años, una impresión de lo que somos que queda como parte de la energía telúrica de ese paraje, como un rastro Dhármico que equilibra los rastros Kármicos que tenemos que redimir. Por eso hay tierras “bien dichas” o ben_decidas en función de la gente que las ha caminado o habitado, telúricamente impregnadas de ciertos rastros.
Y, sobre todo, hemos sido amados, porque amar es dar de la mano a otros para hacer un viaje, y acogerles en sus lares como si nunca hubiesen sido desconocidos, o fuesen ya energía compartida desde otros capítulos del libro de la vida.

Reflexiones del maestro