Blog de Nityananda

Viajando I

Hola queridos Sadhakas,
Reflexionando sobre este viaje que estamos haciendo juntos… repasaba en mi mente las cosas que hemos ido hablando y desvelando en las últimas semanas en los SatSang, y me siento -permitidme que lo diga así- orgulloso de vuestras preguntas, es decir, de vuestra intención de crecer, de vuestro Yama, que son la base del SatSang.

Hemos hablado de cómo practicar el camino hacia el estado de meditación; de qué ocurre cuando entramos en contacto con nuestro ser en el plano sutil, y doblamos el espacio y el tiempo, que sólo nos constriñen en el plano de tierra.
Hemos hablado de la menopausia (que muchos no entienden, ni siquiera mujeres) como un momento fascinante en que la mujer, que ha estado rezando a un rosario de óvulos desde que ha nacido, descubre que cada uno de ellos ha depositado memorias y sabiduría. Todos los hombres deberían de escuchar este SatSang.
Hemos hablado de cómo reforzar nuestra inmunidad ante la pandemia del coronavirus, desde la perspectiva de la vida, de la consciencia de ser, desde nuestra responsabilidad de estar bien, en lugar de seguir nuestros impulsos entrópicos y luego pretender curarnos nuestros síntomas o los efectos profundos de la enfermedad, una vez ha manifestado su voz ante nuestra inconsciencia.
Hemos hablado de cómo nuestra capacidad de consciencia crece si entendemos que disponemos de muchos más que los 5 sentidos que aprendimos en la escuela. Da lo mismo la clasificación o el número final que establezcamos – nosotros manejamos la cifra de 28 sentidos. ¿Cómo podemos crecer en consciencia si percibimos la realidad desde un limitadísimo espectro perceptivo? ¿Qué ocurre con sentidos como la bariestesia, la viscerorecepción, el equilibrio, la orientación, el ritmo, la tempocepción, la percepción energética o la consciencia? Si vivimos cada momento con la consciencia en nuestros 28 sentidos, ampliamos nuestra capacidad de observar, de ver la realidad tal como es, y de crecer.
Hemos hablado del impacto de la glándula del Timo, en los planos físicos, astrales y energéticos, y cómo de ella depende no solo una buena parte de nuestro sistema inmunitario, sino cómo es dependiente de lo que ocurre en Anahata, en nuestro corazón – cómo, a fin de cuentas, todo nuestro sistema inmune depende de nuestro estado de consciencia; cómo el miedo lo deprime y debilita; y aprendimos a estimularla como punto mármico.
Hemos hablado de cómo, en este viaje de consciencia, menos es más; cómo la ilusión de la multitarea es una utopía, o cómo desgastamos nuestra energía desde un modelo condicionado y aprendido de vivir en expectativa, en apego, en querer hacer más o tener más sin entender que nos dejamos engullir por un c´riculo vicioso de expectativa y desencanto. Y aprendimos cómo los Yamas Ahimsa, Asteya, Bramacharya clarifican nuestra intención y limpian nuestra relación sensorial con la realidad, o los Pranayamas como Santosa redefinen para siempre nuestra concepción de Ananda, bienestar o felicidad.
Hemos hablado de nuestra identidad -quién soy. Hemos viajado juntos a la profundidad de nuestro ser, en nuestros tres cuerpos físico, sutil y energético. Hemos vislumbrado la sutileza de ver con mas detalle estos cuerpos y convertirlos en 10 “momentos” de energía, que se relacionan directamente con nuestros planos. Y hemos descubierto los límites -o los no límites- de cada uno de ellos… Somos gota, y océano.
Hemos hablado de cómo estimular la pregunta, la curiosidad en nosotros mismos, y en los seres que nos rodean. Hemos descubierto cómo las creencias, los dogmas, las doctrinas son barreras y limitadores de las preguntas genuinas que nos llevan a la aventura del descubrimiento… cómo nuestra propia educación en la que preguntar era síntoma de ignorancia nos han cerrado las puertas desde edad muy temprana. Y hemos descubierto también cómo la curiosidad, la observación sin juicio, la consciencia, nos traen de vuelta a nuestro camino evolutivo. Con humildad, hemos visto cómo debemos desaprender para volver a ser como niños, a tener su candidez y su curiosidad. Y ahora entendemos por que el SatSang se basa en preguntas, en la energía del descubrimiento.
Hemos aprendido como los sistemas de pensamiento heurístico nos llevan a la confusión y a una visión ficticia de la realidad. Cómo, desde el “parece tener sentido” asumimos sin consciencia tautologías vacías. Y hemos visto el ejemplo de los colores asignados a los chakras por una multiplicación de la ignorancia, y descubierto los segmentos de vibración fotónica que resuenan con cada uno de nuestros plexos.

Mañana continuaré con otras muchas cosas más que hemos desvelado en los últimos días.

Y, recordad, la percepción intelectiva de todo esto sólo os informa, pero no os transforma. Tenéis que dejarlo permear hasta vuestro camino de búsqueda, en vuestra acción, en vuestra experiencia. Yo os ayudo, como explicaba en la reflexión 11, creando ensoñaciones que conecten vuestro propósito y vuestro ser.
Precioso viaje, viajeros.
(Continuará)

Reflexiones del maestro