Blog de Nityananda

Desapego en tiempos de coronavirus

En estos tiempos de crisis nos damos cuenta de lo que es esencial.
Descubrimos que respirar, abrazar a un ser amado, amar… es casi todo lo que necesitamos.
Nos emocionamos ante la generosidad de otros. Nos hacemos mejores por ellos, y comenzamos un ciclo virtuoso y mistérico de transformación de nosotros mismos.
Salimos al balcón a aplaudir, jugamos con nuestros hijos, lloramos viendo unas fotos. Nos impresiona la fuerza -la fuerza del amor- de miles, millones de seres humanos, unidos por una vez en un propósito. Descubrimos una fuerza que no sabíamos que teníamos.
Una crisis es una aventura que no aceptamos. Una aventura es una crisis que aceptamos. La vida puede estar llena de crisis… o de aventuras. Para quien quiere que no le pase nada, son crisis. Para el que vive desde el propósito de evolución, son aventuras. La diferencia esta en nuestra capacidad de desapego.
Mirad cómo ahora, hoy mismo, hay cosas que han variado su importancia relativa en vuestras vidas, de forma radical. La realidad ES, es la que es. Lo que importa es SER. Lo que soy. Cómo soy frente a la realidad que es. Y si trascendemos a la realidad (trascender no es huir de ella, es aceptarla desde el ser) abrimos un mundo de aventura, de posibilidades de crecimiento en una paz infinita.
Muchos recordaréis el ejemplo que he puesto muchas veces de cómo nuestra consciencia bajo ritmos acelerados en una situación extrema (el ejemplo del desierto que, si queréis, cuento otro día) nos hacer VIVIR la realidad desde una consciencia plena y, desde esa consciencia plena, nos permite escoger lo que nuestro cuerpo necesita, lo que disfruta, lo que desea: El impulso primario, el deseo, y la consciencia, todo unificado en una misma cosa -agua.
De la misma forma, esta aventura -vivida lejos del miedo, vivida como aventura de crecimiento- acelera los ritmos que entretejen nuestra consciencia. Crecemos en ella. Nos abrimos a la fuerza del amor. Entendemos mejor el concepto de propósito y la fuerza que genera cuando es compartido - ¡sentidlo en el aplauso en los balcones!. Esta fuerza de amor la estamos viviendo todos estos días. La estamos sintiendo ahora, AHORA mismo.
¿Qué pasaría si, desde el desapego y la aceptación de la realidad, desde nuestra consciencia de ser, trajésemos esta fuerza que hoy sentimos a cada momento de nuestras vidas?
Solo tenemos que aprender y agradecer esta oportunidad para crecer.
Os quiero mucho.
Nityananda

Reflexiones del maestro