Blog de Nityananda

Miedo a la muerte I

No tengáis miedo a la muerte. Se tiene miedo a la muerte porque se tiene miedo a la nada.
Nuestra vida tiene animo, alma (atman, en sánscrito) que es la representación de nuestro estado fenoménico en el campo astral; asociamos memorias que llamamos inteligencia, y ésta intenta no meterse en ciertos campos que son los reinos del miedo.
La libertad no es otra cosa que el conocimiento y el conocimiento es la ausencia del miedo. Desde el no miedo se accede al conocimiento.
Cuando tenemos miedo a la nada es que percibimos sutilmente que no hemos cumplido, tanto en la vigilia como en la no vigilia, aquellos propósitos que dan origen a nuestro nacimiento, que dan origen a la venida a este planeta a transformar la dinámica energética de el mundo en el que nacemos. Cuando nuestra genética astral define y decide que nuestro funcionamiento bioquímico se ha oxidado, sin que nos hayamos acercado al propósito de nuestro nacimiento, se precipita el miedo a la muerte.
En cambio, cuando estamos evolucionado o nos acercamos a cumplir esa fusión entre nuestro físico y nuestro propósito astral, y desvelamos nuestra esencia real… cuando hemos hecho el acto de transformación que la vida lleva consigo, menos miedo tendremos a la nada, porque es, en última instancia, lo mismo que el todo.
La temporalidad del ser es una ilusión. Ni siquiera nuestro cuerpo acaba nunca, ni sus rastros no acaban nunca. Cuando miramos una flor, estamos imprimiendo mandalas, y éstos estarán siempre ahí, en función de la sensibilidad del que mire el elemento. Todo es grabado en la naturaleza, en el aire, en las piedras.
La materia se transformará en otras cosas, todo cambiará, pero seguirá vivo. Todo el que vive, todo el que pasa por la tierra, deja sus pranayamas en el plano de aire, y todo ello impactara en la humanidad, y o la acelera o es energía kármica que otros tendrán que redimir.
Todo queda, porque todo lo que sucede ya ha sucedido. Y porque todo lo que va a suceder ya ha sucedido.
No he conocido a nadie que llegado a la muerte (no el momento que antecede) tuviera miedo. De la misma manera que tenemos una especie de delegado de nuestra estructura astral en el campo físico (el cerebro límbico), en el que, además de las funciones que rige, están acumuladas las emociones y las memorias… De esta misma manera, tenemos una especie de sucursal de nuestro campo físico en el campo astral. Este movimiento se produce en los sueños.

(Continuará)…
Reflexiones del maestro